Reynosa celebra en paz y pone sobre la mesa el libre tránsito
Reynosa / René G. Martínez Bravo / 16 de septiembre de 2026
Reynosa vivió unas fiestas patrias multitudinarias y en calma. Miles de familias salieron a las calles para celebrar el Grito de Independencia y disfrutar del espectáculo de Yuridia, en una jornada que dejó, salvo incidentes menores, saldo blanco.
El alcalde Carlos Peña Ortiz destacó la coordinación del Gobierno Municipal con las fuerzas de seguridad, particularmente con la Secretaría de la Defensa Nacional, para garantizar que la celebración transcurriera sin hechos de gravedad.
Las imágenes captadas por drones mostraron una concentración extraordinaria de ciudadanos en el primer cuadro de la ciudad. El propio alcalde consideró que podría tratarse de uno de los festejos del 16 de septiembre con mayor asistencia de los últimos años.
Más allá de la fiesta, Peña Ortiz encontró en esa respuesta ciudadana otro mensaje: Reynosa quiere recuperar sus espacios públicos, convivir en familia y disfrutar de una vida nocturna que, dijo, debe desarrollarse con seguridad y sin contratiempos.
Pero fue otro asunto el que colocó al alcalde en el terreno político regional.
Al referirse a la polémica generada en Nuevo León por el llamado “Pase Turístico” para vehículos con placas foráneas, Peña Ortiz sostuvo que no se puede limitar el libre tránsito de los mexicanos dentro del territorio nacional.
Su postura adquirió especial relevancia para Reynosa y Tamaulipas, donde existe una intensa movilidad cotidiana hacia Nuevo León por razones laborales, comerciales, familiares y de servicios.
Y aquí está el dato político: un día después de las declaraciones del alcalde, el gobernador Samuel García anunció la cancelación del Pase Turístico, que estaba previsto para entrar en vigor en octubre.
La reforma de abril había establecido un permiso gratuito para vehículos foráneos; posteriormente, el propio Ejecutivo estatal decidió dar marcha atrás y buscar alternativas para la regularización de automóviles con placas de otras entidades.
Así, lo que comenzó como una discusión sobre movilidad terminó convirtiéndose en un asunto de derechos, coordinación entre estados y sensibilidad regional.
Porque una frontera económica como la de Tamaulipas y Nuevo León no necesita más barreras burocráticas.
Necesita puentes.
Y el libre tránsito, en México, no debería depender de placas, permisos ni fronteras estatales.