Claudia en Tamaulipas: una gira de beneficios, cercanía y realidades
Columnistas / René G. Martínez Bravo / 16 de agosto de 2026
Tamaulipas estuvo de fiesta durante tres días.
Del viernes 14 al domingo 16 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recorrió buena parte del territorio tamaulipeco, llevando buenas noticias, supervisando obras, entregando viviendas y escrituras, cancelando créditos e hipotecas, inaugurando infraestructura hospitalaria y, sobre todo, manteniendo ese contacto directo con la gente que ha caracterizado su manera de gobernar.
#Reynosa, #Matamoros, Villa de Casas, #CiudadVictoria, #Tampico y #CiudadMadero fueron escenario de una gira que, en términos generales, deja un saldo ampliamente positivo para Tamaulipas.
Y hay que decirlo con claridad: no fue solamente una gira de discursos. Fue una gira de resultados.
Uno de los grandes temas fue la vivienda.
En Reynosa y Matamoros se entregaron casas, escrituras y se concretaron cancelaciones de créditos e hipotecas dentro del programa Vivienda para el Bienestar. Para muchas familias, eso significa mucho más que recibir un documento o una vivienda: significa seguridad, patrimonio y la tranquilidad de saber que aquello por lo que trabajaron durante años finalmente les pertenece.
Y ahí está uno de los grandes aciertos de esta administración.
La vivienda digna y la salud fueron durante muchos años temas relegados, particularmente durante los gobiernos de corte neoliberal, donde buena parte de las políticas públicas terminaron privilegiando la lógica financiera por encima de las necesidades sociales.
Hoy, recuperar esos temas como prioridades de gobierno representa un cambio de fondo.
Pero también estuvo la salud.
La inauguración del Hospital General IMSS-Bienestar de Ciudad Madero y de infraestructura hospitalaria del ISSSTE en Tampico no es un asunto menor. Son obras que significan atención médica, servicios, equipamiento y, potencialmente, una mejor calidad de vida para miles de tamaulipecos.
A ello se suman la supervisión de la Planta Potabilizadora Vicente Guerrero, la segunda línea del acueducto Guadalupe Victoria y el encuentro con jóvenes del programa Construyendo el Futuro.
Es decir, agua, vivienda, salud, infraestructura y oportunidades para los jóvenes.
No son asuntos menores. Son necesidades reales de Tamaulipas.
Pero una gira presidencial tampoco puede medirse solamente por las obras y los anuncios.
Claudia Sheinbaum tiene una característica que la distingue: su cercanía con la gente.
Se acerca, escucha, recibe peticiones y permite que ciudadanos se planten frente a ella para expresar sus problemas. Eso tiene una enorme virtud democrática, aunque también tiene riesgos.
Porque cuando un Presidente —o una Presidenta— se acerca tanto al pueblo, también se expone a situaciones incómodas, reclamos injustos, momentos embarazosos e incluso actitudes francamente inapropiadas.
Y eso ocurrió durante esta gira.
Hubo reclamos relacionados con desaparecidos y la necesidad de avanzar en el recinto de identificación humana. Ese es un asunto serio, doloroso y que merece toda la atención del Estado.
Pero también hubo quien reclamó de manera altanera y hasta grosera por abusos que, según su propio relato, venían ocurriendo desde hace 14 años.
La Presidenta pudo haber respondido de otra manera.
No lo hizo.
Escuchó.
Tuvo paciencia.
Mostró tolerancia.
Y mantuvo la compostura.
Esa capacidad de escuchar incluso aquello que no resulta cómodo también forma parte del ejercicio democrático.
Claro que no todos los reclamos necesariamente tienen la misma legitimidad. Nunca falta quien intenta llevar agua a su molino, aprovechar la presencia presidencial para colocar un tema político o generar la percepción de que las cosas están peor de lo que realmente están.
Pero tampoco sería serio meter todos los reclamos en el mismo costal.
Hay problemas que existen y que deben atenderse.
Y aquí aparece un asunto que no puede seguirse soslayando: la procuración de justicia en Tamaulipas.
Si existen deficiencias, retrasos, negligencias o falta de diligencia en las investigaciones, particularmente en casos sensibles para las familias, eso termina afectando inevitablemente la imagen del Gobierno del Estado.
El gobernador Américo Villarreal Anaya tiene una relación política e institucional cercana con la presidenta Sheinbaum. Es evidente que existe confianza y coordinación entre ambos gobiernos.
Y esa relación ha sido positiva para Tamaulipas.
Precisamente por eso, sería conveniente que desde el #GobiernodelEstado se revisara con seriedad lo que está ocurriendo en materia de procuración de justicia y se tomaran cartas en el asunto.
Porque una buena relación con Palacio Nacional debe traducirse también en buenos resultados para los tamaulipecos.
Al final, haciendo el balance, los llamados “prietos en el arroz” no alcanzan para opacar una gira que dejó beneficios concretos.
Claudia Sheinbaum se fue de Tamaulipas dejando obras, viviendas, hospitales, proyectos hidráulicos y compromisos.
Pero también dejó algo que quizá sea todavía más importante: la sensación de que la Presidencia de México está cerca de la gente.
Eso puede tener riesgos.
Puede provocar momentos incómodos.
Puede permitir abusos de confianza.
Puede generar escenas que algunos intentarán utilizar políticamente.
Pero prefiero una Presidenta que escuche al pueblo, aun con todos esos riesgos, que una mandataria encerrada detrás de vallas, protocolos y funcionarios.
#Tamaulipas recibió a Claudia Sheinbaum y Claudia Sheinbaum respondió con hechos.
Tres días intensos.
Tres días de trabajo.
Tres días de compromisos.
Y, sobre todo, tres días de beneficios que, más allá de colores partidistas, son para todos los tamaulipecos.
Ese es, finalmente, el verdadero valor de una gira presidencial.
Lo demás, la grilla, los reclamos interesados y quienes quieran encontrarle tres pies al gato, que sigan haciendo su trabajo.
La realidad también habla.
Y en Tamaulipas, durante estos tres días, la realidad habló de vivienda, salud, agua, infraestructura y bienestar.
Hasta la próxima
renovacion44@hotmail.com