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Cuando la experiencia también cuenta

Columnistas / René G. Martínez Bravo / 22 de junio de 2026

En la política mexicana suele cometerse un error recurrente: privilegiar la popularidad momentánea sobre la capacidad para gobernar. Las campañas producen personajes; el servicio público, en cambio, forma perfiles. Y cuando una ciudad enfrenta retos tan complejos como Reynosa, la experiencia deja de ser un atributo deseable para convertirse en una necesidad.

No es un secreto que Morena tendrá una de las decisiones más importantes rumbo a la elección municipal de 2027. Elegir a quien habrá de encabezar su proyecto no puede reducirse a una competencia de grupos, simpatías o posicionamientos en redes sociales. La verdadera pregunta es quién está preparado para administrar una ciudad que crece aceleradamente y cuyos problemas requieren conocimiento técnico, capacidad de gestión y visión de largo plazo.

En ese escenario, el nombre del arquitecto Eduardo López Arias comienza a cobrar fuerza por méritos propios.

Su paso por la Secretaría de Obras Públicas no solamente le ha permitido supervisar proyectos de infraestructura. Le ha dado algo mucho más valioso: conocer Reynosa desde sus entrañas. No existe colonia, avenida o sector donde no se reflejen las necesidades que diariamente enfrenta una ciudad dinámica, compleja y exigente.

La transformación del primer cuadro de la ciudad, con una inversión superior a los cien millones de pesos entre infraestructura urbana, rehabilitación y rescate artístico, es apenas una muestra de una labor que busca dejar huella. Son obras financiadas, en buena medida, con recursos municipales provenientes del cumplimiento de los contribuyentes, lo que también demuestra que cuando existe planeación, el dinero público puede regresar convertido en beneficios para la comunidad.

Pero gobernar un municipio como Reynosa exige mucho más que construir calles.

Se necesita saber dónde están las prioridades. Qué colonias requieren drenaje antes que embellecimiento. Qué vialidades ya no soportan el crecimiento vehicular. Dónde urge invertir en infraestructura hidráulica, movilidad, parques, puentes y servicios básicos. Esa radiografía de la ciudad no se aprende durante una campaña; se construye con años de trabajo en campo.

Hay otro aspecto que suele definir el éxito o el fracaso de una administración municipal: la capacidad para gestionar recursos.

Los grandes proyectos no se concretan únicamente con el presupuesto del Ayuntamiento. Se requiere conocer el funcionamiento de las dependencias estatales y federales, elaborar proyectos técnicamente viables y tocar las puertas correctas para atraer inversiones extraordinarias.

Y ese es, precisamente, uno de los activos que posee Eduardo López Arias. Su experiencia le ha permitido construir relaciones institucionales y conocer los mecanismos mediante los cuales Reynosa puede acceder a mayores recursos para acelerar su desarrollo.

No se trata de adelantar campañas ni de repartir candidaturas. Los tiempos electorales deberán respetarse y serán los ciudadanos, junto con Morena, quienes definan el rumbo político del municipio.

Pero también sería un error ignorar que existen perfiles cuya preparación puede marcar una diferencia.

La política necesita menos improvisación y más capacidad. Menos ocurrencias y más planeación. Menos discursos y más resultados.
Reynosa ya no está para experimentos. Su crecimiento demanda autoridades que conozcan la ciudad, entiendan sus rezagos y sepan cómo resolverlos.

Cuando llegue el momento de las definiciones, Morena tendrá que preguntarse si apuesta por la popularidad pasajera o por la experiencia que ofrecen los resultados.
Porque al final, las ciudades no avanzan con promesas. Avanzan con conocimiento, gestión y trabajo.

Y en ese terreno, Eduardo López Arias ha comenzado a construir un expediente que difícilmente puede pasar inadvertido.
Hasta la próxima
renovacion44@hotmail.com