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Reynosa: los tiempos que ya corren y los perfiles que se miden

Columnistas / René G. Martínez Bravo / 30 de marzo de 2026

Aunque el calendario electoral marque con tinta oficial el arranque en septiembre de 2026, la realidad política se rige por otros relojes: los de la percepción, la medición y la operación. En Reynosa, ese reloj ya está en marcha. Las encuestas —cada vez más frecuentes, más segmentadas y más estratégicas— no solo miden preferencias; también moldean narrativas, posicionan nombres y, en muchos casos, anticipan decisiones.

No es casualidad que, en ese ejercicio constante de auscultación ciudadana, aparezcan una y otra vez ciertos perfiles. Entre ellos, el del actual secretario de Obras Públicas, el Arq.Eduardo López Arias, cuyo nombre comienza a transitar con naturalidad en el imaginario político local.

López Arias no es un improvisado. Su trayectoria en la administración municipal le ha permitido conocer, literalmente “al dedillo”, la compleja radiografía urbana de Reynosa. Una ciudad que, por su condición fronteriza, su crecimiento acelerado y su densidad poblacional —que rebasa el millón de habitantes— enfrenta retos estructurales que no se resuelven con discursos, sino con planeación, ejecución y gestión.

Y es ahí donde su perfil encuentra sustento.

Porque más allá de la obra visible —pavimentaciones, drenajes, infraestructura pluvial—, el fondo del asunto está en la capacidad de entender dónde duele la ciudad y cómo atender esas dolencias. Reynosa no es una ciudad sencilla: su presupuesto limitado frente a sus necesidades expansivas obliga a que cada decisión en obra pública sea quirúrgica, estratégica y, sobre todo, bien gestionada ante instancias estatales y federales.

En ese terreno, quienes lo conocen destacan una cualidad que no siempre es visible para el ciudadano común, pero que resulta clave en el servicio público: la capacidad de tocar puertas, de armar proyectos viables y de traducir necesidades en expedientes técnicos que consigan recursos. No es menor. En política municipal, saber gestionar es tan importante como saber gobernar.

Bajo la actual administración que encabeza Carlos Peña Ortiz, se ha construido una inercia en materia de obra pública que, con sus claroscuros, ha marcado una ruta. De ahí que surja una pregunta lógica en el ánimo ciudadano: ¿continuidad o ruptura?

Históricamente, los cambios de administración suelen venir acompañados de giros bruscos, donde lo avanzado se reconfigura, se ralentiza o, en el peor de los casos, se abandona por razones políticas más que técnicas. Sin embargo, en contextos como el de Reynosa, donde los rezagos son profundos, la continuidad con rumbo puede ser más valiosa que la reinvención constante.

Y es precisamente en esa lógica donde perfiles como el de López Arias cobran relevancia. No solo por su conocimiento técnico, sino por su entendimiento del proceso administrativo y político que implica hacer obra en una ciudad con tantas presiones sociales.

Claro está, el camino no está definido. Las encuestas internas, las decisiones partidistas y los equilibrios de grupo jugarán su papel. Pero lo que sí es evidente es que la competencia ya comenzó, aunque no lo diga el calendario.

Reynosa, como muchas ciudades del país, se encamina a una elección donde no solo se disputará el poder, sino también el modelo de ciudad: uno que apueste por la continuidad de proyectos con ajustes, o uno que busque marcar distancia con lo hecho hasta ahora.

Por lo pronto, los nombres ya están en la mesa. Y algunos, como el del arquitecto López Arias, no solo aparecen en las encuestas: comienzan a posicionarse en la conversación pública, que al final del día, es donde realmente se construyen las candidaturas.

Hasta la próxima

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