Falta personal para atender a mujeres con discapacidad auditiva

Por su condición, afrontan diversas formas de violencia

Violencia / Lidia Bonilla / Octubre 28, 2015

Por: Anaiz Zamora MárquezCimacnoticias | México, DF.- 27/10/2015.-Las mujeres con discapacidad auditiva enfrentan diversos tipos de violencia que pocas veces llegan a ser visibilizados, al tiempo que cuando buscan justicia se topan con la inexistencia de protocolos de atención adecuados a sus necesidades, así como a la falta de capacitación del personal que debe atenderlas.
 
Ayer en el edificio Revolución del Poder Judicial de la Federación (PJF) se presentó el cortometraje “Acceso a la justicia para mujeres con discapacidad auditiva: romper el silencio y vivir sin violencia”, en el que se denuncia la realidad que enfrentan estas mexicanas.
 
Organizado por la Escuela Judicial de la Judicatura Federal, la Asociación Mexicana de Juzgadoras y la Asociación Compartiendo Saberes y Transformando Realidades, la proyección contó con la presencia de personas con discapacidad auditiva, así como con representantes del Consejo de la Judicatura Federal que buscan acercarse a este tipo de formación.
 
La directora de la Asociación Compartiendo Saberes y Transformando Realidades, Nadia Arroyo Estrada, explicó antes de la presentación del cortometraje que mediante el trabajo que realiza su organización se ha podido conocer la serie de vulnerabilidades y desafíos que enfrentan las mujeres con discapacidad auditiva, y que van desde violencia física hasta dejarlas incomunicadas.
 
Dijo que muchas veces la pareja de las personas es quien ejerce la violencia, y de manera frecuente se cometen agresiones como dañar o arrancar sus aparatos auditivos, o dañarles la visión o las manos, que son los elementos con los que ellas compensan su discapacidad auditiva y les permiten comunicarse.
 
A lo que se suma que en algunas ocasiones sus parejas les gritan o hacen  ruidos muy fuertes, y “cuando se tiene un aparato auditivo es como si te gritaran con un micrófono en el oído”.
 
Actualmente –agregó Arroyo– las redes sociales permiten tener acceso a la comunicación, porque hay una serie de aplicaciones que ellas pueden utilizar para ponerse en contacto con otras personas, en ese sentido –resaltó– una de las formas de agresión más comunes contra estas mujeres es cortarles el internet, romper o quitarles los teléfonos.
 
Al dar a conocer estas formas de violencia específica, la activista dijo que es indispensable que cuando una mujer con discapacidad auditiva acuda a denunciar violencia se indague en este tipo de agresiones, y que generalmente no son visibilizadas por las y los servidores públicos.
 
A decir de la defensora de Derechos Humanos, la Procuraduría General de la República y la PGJDF cuentan con un solo intérprete, lo que ha derivado en que incluso se pida a las mujeres que vuelvan en dos semanas para levantar la denuncia.
 
Arroyo Estrada señaló que cuando ellas acuden a denunciar violencia familiar o de pareja se enfrentan a “demasiadas trabas” para acceder a la justicia, pues generalmente en los ministerios públicos y agencias se carece de intérpretes.
 
“Tenemos mujeres que han esperado hasta 16 horas por un intérprete para nosotras, eso es revictimización institucional”, advirtió.  
 
Agregó que la mayoría de las personas con discapacidad auditiva son analfabetas del español, pues cuando no se puede oír las letras carecen de todo sentido, y el sistema educativo en México no está respondiendo a estas necesidades específicas.
 
Lo que significa una gran barrera para ellas, pues generalmente se piensa que pueden leer y se les brinda por escrito la información acerca de los trámites que deben de seguir o los citatorios, pero es muy difícil que tengan comprensión de lo que se les ha dado y no pueden seguir su procedimiento.
 
Nadia Arroyo explicó además que esta comunidad es muy pequeña en México y generalmente las personas se conocen entre sí, lo que amplía las posibilidades de que la pareja (en caso de que sea la agresora) se entere de que está siendo denunciado, y pueda volver a agredir a la víctima.
 
“Hemos tenido dificultades para proteger a las mujeres, porque en los refugios tampoco hay intérpretes que hablen lenguaje de señas”, acotó.
 
Recomendó otras formas de comunicación con estas mujeres, como la utilización de dibujos o mímica, así como utilizar lenguaje sencillo y hablar de manera pausada, en caso de que ellas puedan leer los labios.
 
La magistrada Graciela Rocío Santes Magaña llamó a sus compañeras y compañeros a pensar en estrategias que permitan atender a este tipo de población durante la implementación del nuevo sistema de justicia penal acusatorio, ya que los juicios orales podrían revictimizar aún más a las mujeres con discapacidad auditiva.
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