Tabasco, campo minado para las centroamericanas

Mujeres migrantes sufren extorsión y violaciones

Reportaje / CIMAC / Febrero 25, 2014

Por: Lizbeth Ortiz Acevedo, enviada | Tenosique, Tabasco.- En su afán por llegar a EU, miles de mujeres migrantes padecen un verdadero vía crucis que inicia en la entidad sureña y encuentra un poco de alivio en el albergue “La 72”, en Tenosique.

Llegadas desde Centroamérica, sin documentos de estancia legal y sin dinero suficiente, miles de mujeres migrantes atraviesan año con año el sureño estado de Tabasco y son víctimas inevitables de extorsiones y violaciones sexuales durante su trayecto hacia Estados Unidos.

De acuerdo con Fray Tomás, fundador y encargado de la Casa para Migrantes “La 72”, en el municipio tabasqueño de Tenosique, del total de 2 mil 210 mujeres atendidas en este albergue en 2012 al menos la mitad sufrió violación sexual en su intento por llegar a EU.

Asimismo, Efraín Rodríguez, asesor jurídico del no gubernamental Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab), agrega que las centroamericanas que ingresan a territorio mexicano son víctimas de delitos como la extorsión y el secuestro, toda vez que son llevadas a casas de seguridad para obligarlas a dar los números telefónicos de sus familias y así exigirles entre 2 mil y 5 mil dólares (entre 26 mil 500 y 66 mil 300 pesos mexicanos), a cambio de su liberación.

En la investigación “La ruta sin ley”, realizada por el Codehutab, se asienta que según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Tabasco se ubicó en 2009 como el estado más peligroso a nivel nacional en materia de secuestros de migrantes.

Pero eso no es todo, a decir de Fray Tomás, a las y los migrantes que llegan a Tenosique para abordar “La Bestia” (el tren carguero que recorre la zona del Golfo de México hasta llegar a la frontera norte), los extorsionadores les exigirán mil pesos en cada estación ferroviaria.

Tan sólo en el recorrido de “La Bestia” por Tabasco y Chiapas, las centroamericanas tendrán que pasar por las estaciones de Palenque, Macuspana, Teapa y Huimanguillo.

CIFRAS

En el mismo estudio del Codehutab se indica que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Migración (INM), entre 2007 y 2010 se registraron por año 1.9 millones de entradas de personas extranjeras por la frontera sur de México, de las cuales el 83 por ciento fueron documentadas y el 17 por ciento de personas de origen centroamericano sin documentos (es decir, más de 3 millones).

Sin embargo, esa cantidad sólo correspondió a quienes fueron asegurados por el INM en dicho periodo, por lo que la cifra real podría ser superior a la registrada.

En tanto, del 2000 a 2005, el INM reportó un promedio de 19 a 25 mil migrantes asegurados cada año en territorio tabasqueño. De las y los asegurados de enero de 2009 a agosto de 2010, 15 mil 894 eran hondureños, 2 mil 539 guatemaltecos y salvadoreños, y 259 nicaragüenses.

Se calcula que por cada persona migrante asegurada otras cuatro logran evadir al INM.

Es así que al albergue “La 72” llegan mujeres migrantes principalmente de Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Brasil y Cuba. Incluso hay mujeres provenientes de países africanos como Congo, Ghana y Etiopía, que viajan a algún punto de Sudamérica y de ahí intentan llegar a México para obtener la condición de refugiadas.

Fray Tomás advierte que la cifra de mujeres que llegan pidiendo apoyo al refugio va en aumento, ya que se calcula que entre 2013 y el inicio de este año el 17 por ciento que tenían registrado subió a casi el 30 por ciento.

Abunda que muchas de ellas esperan en su refugio la llegada de “La Bestia”, por lo que tendrán que correr los 300 metros que los separan de las vías para intentar subir al tren cuyo arribo puede tardar horas o incluso días.

No obstante, aclara el sacerdote, tal acción sólo la podrán realizar quienes estén en óptimas condiciones, debido a que la mayoría de las y los migrantes llegan al albergue de manera “deplorable” tras caminar alrededor de 50 kilómetros durante dos o tres días, para cruzar el tramo que separa a México desde Guatemala.

HISTORIAS

Kimberly, hondureña de 21 años, cuenta que llegó junto con su hijo de cinco meses de edad y su esposo a “La 72” luego de que fueron asaltados en el camino y de que ella fue golpeada por cuatro sujetos.

Relata que viajaron en autobús desde Honduras hasta la frontera con México para luego entrar caminando al país, donde tras el asalto fueron auxiliados por un mexicano que los llevó al refugio desde donde solicitaron apoyo al INM, ya que venían huyendo de extorsionadores.

Kimberly explica que no desea ir a EU, que prefiere establecerse en Coatzacoalcos, Veracruz, donde su esposo ya estuvo anteriormente y tiene algunos conocidos de Honduras. El plan es que llegue a México su hijo mayor de cuatro años que se quedó en la nación centroamericana.

Gladys, hondureña de 33 años y quien aguarda el tren de carga en el refugio de Fray Tomás, dice que está dispuesta a abordar para llegar a Coatzacoalcos, ya que sólo cuenta con el dinero que le exigirán los extorsionadores para llegar a ese punto donde –confía– trabajará un tiempo, ahorrará y seguirá su camino a EU.

La mujer se considera afortunada porque no fue víctima de algún delito en su trayecto a Tenosique y porque pudo pasar libremente a diferencia de otros compañeros con los que viajaba, ya que de nueve que venían con ella cuatro fueron detenidos.

Ante toda esta situación, el director de “La 72” explica que debido al desamparo en el que las autoridades dejan a las mujeres migrantes, en el albergue se tuvo que profesionalizar la atención a las centroamericanas a fin de brindarles apoyo integral desde emocional hasta jurídico durante un tiempo prolongado, ya que son ellas quienes deciden permanecer en el refugio y recibir así la ayuda.

Fray Tomás recuerda que el nombre de “La 72” es como un homenaje a la memoria para que “nunca volvamos a ser testigos de matanzas como la ocurrida en San Fernando, Tamaulipas en 2011, donde 72 personas migrantes fueron asesinadas por la delincuencia organizada.

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