Banxico recorta expectativa de crecimiento entre 1.3 y 2.3 % para 2017

Nacional / Redacción / Marzo 01, 2017

El gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, estimó que la inflación general se situará este año por encima del objetivo de 3.0 por ciento más/menos un punto porcentual, aunque se espera que durante los últimos meses de 2017 retome una tendencia convergente hacia la meta.

Durante la presentación del Informe Trimestral correspondiente al periodo octubre-diciembre de 2016, el funcionario expuso que la inflación se verá afectada "de manera temporal", derivado del impacto del tipo de cambio y por el incremento en el precio de las gasolinas.

Consideró en conferencia de prensa que las medidas aplicadas hasta ahora por el instituto central "parecen que han sigo bastante exitosas" para anclar las expectativas de inflación.

En materia de crecimiento económico, el Banxico ajustó su estimado para este año a un rango de entre 1.3 a 2.3 por ciento, dos décimas menos que su previsión anterior, mientras que para 2018 espera un incremento de entre 1.7 a 2.7 por ciento.

Carstens precisó que esta decisión toma en cuenta información reciente y la incertidumbre sobre la relación bilateral con Estados Unidos y su impacto en la economía mexicana, así como la necesidad de contar con finanzas públicas sanas y la política monetaria que adoptó el Banxico.

"La Junta de Gobierno ha considerado oportuno y necesario revisar a la baja los pronósticos de crecimiento del país para el año en curso y para el año entrante, al pasar de un rango de 1.5 a 2.5 por ciento que teníamos en el informe anterior, y ahora lo tenemos en 1.3 a 2.3 por ciento, y en 2018 se revisa de 2.2 a 3.2 por ciento a 1.7 a 2.7 por ciento", dijo.

Lo anterior, abundó, se reflejará en una generación ligeramente menor de empleo, además anticipó que tanto para el presente año como en 2018 un menor déficit en cuenta corriente.

Precisó que entre los riesgos al alza destacan que la implementación de las reformas estructurales den resultados, además que el nivel de tipo de cambio favorezca las exportaciones no petroleras.

Además que una mejora en la economía de Estados Unidos genere una mayor demanda en el sector manufacturero en el país, junto a un mayor envío de remesas y que haya un resultado favorable en la próxima renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).

Por el contrario, entre los riesgos a baja destaca que diversas empresas decidan cancelar o posponer sus planes de inversión a la luz de los eventos recientes en Estados Unidos, y que en ese país se implante una política comercial y fiscal altamente proteccionista, que conduzca a un mayor deterioro de la confianza de los consumidores y empresas.

Además, que las agencias calificadoras reduzcan su calificación crediticia del país y esto afecte los flujos de inversión hacia México, que haya una disminución en las remesas y episodios de alta volatilidad en los mercados que reduzcan las fuentes de financiamiento hacia el país.