“Olvidan” incluir en el Acuerdo para la Sustentabilidad de la Península acciones para detener transgénicos

- No hay medidas de bioseguridad ante la presencia ya comprobada de organismos genéticamente modificados en la región

Medio Ambiente / Lidia Bonilla / Diciembre 14, 2016

Cancún, México.- Tras analizar el texto del “Acuerdo General de Coordinación para la Sustentabilidad de la Península de Yucatán” (ASPY) (1) -signado el reciente 10 de diciembre por los gobiernos de los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán-, la organización ambientalista Greenpeace alerta que aun cuando dentro de los Principios Rectores del Acuerdo se señala a la “Península de Yucatán libre de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en los ecosistemas y agroecosistemas”, en las metas planteadas para lograr la sustentabilidad desaparece toda referencia acerca de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

Si bien el gobierno de Yucatán, dirigido por Rolando Rodrigo Zapata Bello declaró el 26 de octubre de este 2016 al estado como zona libre de cultivos agrícolas con organismos genéticamente modificados (2); la promoción de cultivos agrícolas orgánicos, promoción de semillas libres de OGM, capacitación y comercialización, sigue faltando que los gobiernos de Quintana Roo y Campeche hagan lo propio.

Cabe destacar que tampoco se plantean acciones concretas en materia de bioseguridad para resolver el tema de los OGM presentes en la región peninsular cuyo caso más reciente es el de las 336 hectáreas de soya transgénica detectadas en predios de Hopelchén y Campeche, a pesar de que su siembra ha sido suspendida por un juez federal.

El Acuerdo, dentro del Anexo Único, únicamente incluye en el componente 1, relativo al “Desarrollo agropecuario sustentable” prácticas como: agricultura de conservación, la producción de orgánicos, la apicultura y la meliponicultura.

 “Estas prácticas nos son suficientes para detener y reparar las afectaciones socio-económicas y culturales generadas por el permiso comercial a la siembra de soya transgénica resistente al herbicida glifosato. Cultivo que se ha sembrado de forma ilegal en el actual ciclo agrícola pese al mandato judicial de su suspensión, agravando los problemas de deforestación en la región, particularmente en el estado de Campeche”, señaló María Colín, asesora legal de Greenpeace México.

Los peligros de la presencia de soya transgénica en la región siguen latentes: incremento de uso de agrotóxicos y fumigaciones áreas con impactos a la salud humana y afectaciones a la flora y fauna, dentro de las que se incluye la mortandad de abejas y su consecuente baja en la producción de miel; desecación de aguadas y pozos ilegales y drenes con descargas al acuífero con agua contaminada con agrotóxicos.

Cenotes de la Península contaminados, revela estudio de Greenpeace

Respecto al uso y contaminación por agrotóxicos, el componente 4 del Acuerdo, “Agua y ecosistemas”, plantea la eliminación de la contaminación del agua por agroquímicos; la reducción del uso de agroquímicos y disposición final, impulsando su sustitución por alternativas orgánicas y de composta; así como la aplicación efectiva de la ley que regula el uso y manejo de los plaguicidas con el objetivo de eliminar el uso de los no permitidos.

“Esta regulación y su estricta aplicación es más que urgente ya que estudios científicos de los últimos cinco años demuestran el aumento desproporcionado de la presencia de agrotóxicos en el acuífero de la península”, enfatizó Colín.

Greenpeace realizó en noviembre de 2016 un muestreo de agua y sedimento de cinco cenotes (3): tres del estado de Yucatán, (Chen há, Xelactún y Yax Há); uno de Quintana Roo, (Cueva de las serpientes); y uno de Campeche (Cenote azul en Miguel Colorado). Como resultado, encontramos sustancias como endosulfán, en Campeche, endrin y dieldrin, así como derivados del DDT en Quintana Roo, este último podría derivarse de su uso histórico; así como hexaclorohexano, endrin en Chen Ha, hexaclorohexanos en Xelactun y endrin y derivados del DDT en Yax Há, estos tres ubicados en Yucatán.

 Lo anterior cobra relevancia al considerar que el muestreo identificó sustancias que según la legislación actual ya no se aplican, como el DDT, el cual, debido a su alta persistencia continúa en el medio ambiente. La presencia de plaguicidas en los 5 cenotes muestreados por Greenpeace es una alerta de una posible contaminación mayor, por lo que la organización demanda un monitoreo y trazabilidad a la presencia de agrotóxicos en el acuífero de la Península.

 Estas sustancias se suman a otras encontradas en estudios previos, incluyendo plaguicidas como el aldrín, clordano, endosulfán, 2,4-D, heptacloro, metoxicloro, los cuales en altas concentraciones podrían alterar el sistema hormonal de las especies acuáticas.

 La calidad de nuestro acuífero, nuestra tierra y nuestra selva definen la calidad de nuestros alimentos y nuestra salud. Es por esto que les demandamos que la eliminación inmediata del uso de plaguicidas que han sido prohibidos en otros países por haberse comprobado sus efectos dañinos para la vida, la reducción del uso de agrotóxicos hasta eliminarlos y la prohibición de cultivos transgénicos en toda la región sea inmediata.

Greenpeace reconoce la decisión de los gobernadores de la región  por reducir la deforestación y degradación de los ecosistemas forestales como mecanismos para mitigar el cambio climático, conservación de la biodiversidad y el reconocimiento y promoción de los conocimientos tradicionales.