Ley laboral enfila a la congeladora; alertan que perderá calidad de preferente

Si la reforma regresa a los diputados, corre el riesgo de empantanarse en comisiones

Laboral / Redacción / Octubre 05, 2012

CIUDAD DE MÉXICO.- La reforma laboral aprobada por la Cámara de Diputados corre el riesgo de pasar a la congeladora legislativa, en caso de prosperar la intención de introducirle cambios durante su paso por el Senado.

El PAN y el PRD insisten en que se incorpore el tema de la transparencia y democracia sindical; senadores que representan a los gremios buscan cambiar temas como pago por horas y salarios caídos, mientras que los empresarios exigen quitar candados al tema del outsourcing.

Asesores jurídicos del Senado explicaron a Excélsior que el regreso de la minuta a la Cámara de Diputados provocará, en automático, que pierda su calidad de iniciativa preferente con la que fue enviada por el presidente Felipe Calderón, en lo que fue el estreno de la más reciente reforma política.

De acuerdo con los asesores, de cumplirse la previsión, la reforma laboral tendrá un tratamiento legislativo ordinario, sin plazos constitucionales que obliguen a los diputados a discutirla a la brevedad.

Javier Lozano, secretario de la Comisión del Trabajo del Senado, admitió que existe el riesgo de que los cambios hechos ala minuta de los diputados lleven a la reforma laboral a la congeladora.

Pese al riesgo, senadores del PAN y del PRD refrendaron que van juntos por introducir en la reforma laboral los temas de la transparencia y democracia sindical, que anunciaron desde el martes, aunque también mostraron diferencias en el resto de la iniciativa.

El frío ronda la reforma laboral

Su discusión en el Senado abre la posibilidad de que la propuesta del Presidente se vaya a la congeladora legislativa.

La insistencia del PAN y el PRD por introducir el tema de la transparencia y democracia sindical, junto con la amenaza de los senadores sindicalistas de cambiar temas como pago por horas y salarios caídos, así como la exigencia empresarial de quitar los candados a la subcontratación o outsourcing pusieron a la reforma laboral en el riesgo de pasar a la congeladora legislativa.

De acuerdo con la explicación de los asesores jurídicos del Senado, consultados por Excélsior, el regreso de la minuta de la Cámara de Diputados provocará, en automático, que pierda su calidad de preferente; es decir, en automático tendrá un tratamiento legislativo ordinario, sin plazos constitucionales que obliguen a los diputados federales a discutir a la brevedad.

Precisaron que el precepto constitucional es muy claro al establecer que la cámara revisora de una iniciativa preferente, en este caso el Senado, tiene la obligación de “discutirla y votarla” en un máximo de 30 días; es decir, que justo el día que el pleno del Senado la vote, ya sea para enviarla al Ejecutivo federal, en caso de que acepte sin cambios la minuta, o la regrese a San Lázaro, en caso de hacerle cambios, se agotó plenamente el precepto constitucional y la reforma pierde el carácter de preferente.

Eso significa, precisaron los asesores jurídicos consultados, que el regreso de la minuta a los diputados los libera de los plazos perentorios fijados por la Constitución y el tema puede quedarse en comisiones, como ocurre con muchas reformas que están a la mitad del proceso legislativo.

La devolución de la minuta a San Lázaro la hace sujeta al procedimiento ordinario y, por lo tanto, se tienen dos vías, una de ellas fue utilizada en la reforma política: que el Senado emita dos dictámenes, uno donde acepta en sus términos la minuta de los diputados, y otro donde le hace cambios, con el aviso a San Lázaro de que en caso de que el Pleno de los diputados rechacen los cambios del Senado, se tome entonces el texto original de la minuta para que no se muera la reforma.

Pero si los panistas y los perredistas, los sindicalistas y los empresarios insisten en hacerle los cambios, entonces en la devolución de la minuta sólo tiene el camino de ser aceptada en sus términos por los diputados, o morir al momento que en San Lázaro se rechacen los cambios del Senado, ante lo cual se deberá esperar un año para volver a presentarse una propuesta de reforma laboral.