Mujeres pilotos celebran pronto reinicio de labores en Mexicana

-- Karen Gallardo destaca resistencia sindical de año y medio

Laboral / Guadalupe Cruz Jaimes / Febrero 29, 2012

México, DF, 29 feb 12 (CIMAC).- En 1987, Karen Gallardo se convirtió en la sexta mujer piloto en integrarse a Mexicana de Aviación, aerolínea cuyo gremio está conformado en su mayoría por varones.

La primera mujer piloto entró a Mexicana en 1976 –55 años después de la fundación de la empresa aérea–, y desde entonces comenzó un proceso de organización para obtener uniformes adecuados para su complexión y garantías para ejercer la maternidad.

Tras año y medio de lucha, las ahora 27 mujeres pilotos contratadas por Mexicana de Aviación celebraron que el pasado viernes el grupo inversor Med Atlántica inyectó el capital necesario para el rescate de la aerolínea, que permaneció en tierra en proceso de concurso mercantil desde agosto de 2010.

Con la inyección de 300 millones de dólares que realizó Med Atlántica, el grupo inversor confía en que el próximo mes de abril Mexicana reinicie operaciones con una flota de siete aviones, los cuales serán operados por 100 pilotos, 130 sobrecargos y alrededor de mil trabajadoras y trabajadores del personal de tierra.

“LUCHAR VALIÓ LA PENA”

Karen Gallardo, piloto de la empresa desde hace 25 años, dijo a Cimacnoticias que “alzar la voz, valió la pena”. Ella, junto con sus compañeras, quienes representan el 2.3 por ciento de los mil 168 pilotos de la aerolínea, estuvo en los plantones, marchas, mítines y asambleas, con la esperanza de volver a desempeñar la profesión que le apasiona y que le permite mantener a su familia.

La originaria de la Ciudad de México heredó el gusto por la aviación: “Decidí ser piloto porque mi papá lo era, él trabajó toda su vida para Mexicana”. Su hermana mayor y sus cuatro hermanos también estudiaron esta profesión.

Ella estudió la teoría en la escuela de vuelo Avitec, en el DF, y la práctica en Zihuatanejo, Guerrero. Luego de dos años obtuvo su licencia de piloto comercial. Karen concursó en la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) y fue elegida por Mexicana de Aviación, empresa en la que recibió adiestramientos especiales para conducir cada modelo de avión que tiene la empresa.

Durante sus estudios y desarrollo profesional, Gallardo asegura que no sufrió discriminación, aunque señala que su caso es peculiar, debido a que su padre, hermana y hermanos ya trabajaban en la empresa cuando ella ingresó: “Tal vez porque conocía a capitanes de todas las generaciones no tuve ese problema”.

A finales de los 80, cuando ingresó a la empresa, había hombres a los que “no les gustaba llevar a una mujer en la cabina”; su padre era uno de ellos, “creía que no era profesión para una mujer, era de la generación que quería tener a las mujeres en la casa”.

Gallardo recordó a un piloto al que “le incomodaba” volar con una copiloto mujer. “Todas nos quejábamos de él, porque era grosero con nosotras y con los hombres no”. Esta situación, destacó, cada vez es menos frecuente: “De unos años para acá, los compañeros lo aceptan bien”.

PELEAR POR SUS DERECHOS

La integrante de ASPA explicó que por estar en una profesión masculinizada “me presionaba mucho porque tenía que demostrar que había entrado por mi capacidad y no porque me habían hecho el favor”. Así, se esforzaba para obtener las mejores calificaciones y “demostrar que podía hacerlo bien”.

Karen abundó que gracias a las negociaciones de su contrato colectivo no sufrieron discriminación al ejercer su derecho a la maternidad.

En los años 80, relató, “tuvimos que hacer convenios con la empresa, no había ninguna cláusula de protección durante el embarazo”. Ellas lograron que las pilotos en cuanto se dieran cuenta de que estaban embarazadas dejaran de volar con goce de sueldo íntegro, hasta los 40 días posteriores al parto.

Hubo otras conquistas, como el cambio de uniforme, ya que al principio la empresa les daba hasta calzado de hombre. “Parecíamos disfrazadas”, recordó.

Por lo demás, dijo, “no sufrimos discriminación, percibimos salario igual, la asignación de rutas no tenía que ver con el género, y tenemos las mismas posibilidades de ascender porque es por escalafón”.

Puso como ejemplo que su hermana –tercera mujer en ingresar como piloto a Mexicana–, después de 28 años de trabajo en la empresa se convirtió en la primera mujer en ser ascendida a comandante.

Gallardo, además de estar orgullosa de sí misma por haber logrado entrar a una “profesión de puros hombres”, ahora lo está por “sacar adelante” a su familia con la apertura de dos negocios que le permitieron mantener los estudios de sus hijos, tras el cierre de la aerolínea.

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