MILAGRO DE VIDA…CON AYUDA DEL CRIT

Entrevista / Lidia Bonilla / Marzo 18, 2011

Ángel, es un pequeño de apenas cinco años siete meses de edad, quien a enfrentado a lo largo de su breve vida, una serie de padecimientos, quizás, como muchos otros pequeños que acuden a atenderse al Centro de Rehabilitación Integral Teletón,(CRIT) de Altamira, sin embargo, es una muestra palpable de lo que hace el amor y la fe de una madre, ya que Juan Ángel de Jesús Ramírez Valdez, nació a los cuatro meses y medio de gestación.

Teresa de Jesús Valdez Ramírez, quien lo carga en brazos, platica que al nacer su hijo media apenas 23 centímetros, y que, el milagro de vida se dio en el hospital del Seguro Social de León, Guanajuato, donde los médicos le brindaron todo su apoyo.

Su “Angelito” como le llama, estuvo internado mucho tiempo en donde lo ponían en ayuno para darle sus medicamentos, “era demasiado pequeño,- decían- que no iba a vivir” pero la fe y voluntad de Dios me lo ha conservado”, refiere.

En platica fortuita a bordo de un carro de transporte colectivo que va de Altamira a Tampico, al que subí hace unos días, muy cerca ya del destino final de la unidad, en el centro de Tampico, una mujer con un pequeño dormido en el regazo, llama mi atención, al acomodar a la criatura en sus brazos para sacar dinero de una voluminosa mochila y pagar su pasaje, pues la estrecha unidad hace incomodo el movimiento.

Le pregunto curiosa, si va al doctor con su niño, y me comenta que no, que viene del CRIT, lugar al que asiste martes y jueves para que su hijo reciba terapias, y da pasó a exclamaciones mil de agradecimiento por la existencia de lugares como éste, a donde concurre con su niño desde hace dos años.

Adorna su rostro con una sonrisa y habla de los beneficios que ha recibido su pequeño “Ángel” quien ha padecido Hidrocefalia, enfermedad que le vino a consecuencia de hemorragias en su cerebro cuando el nació, Peritonitis, e Insuficiencia renal, también ha tenido reflujo severo, luxación de cadera, y sus testículos estaban alzados, por lo que tuvo que someterse a una operación para que descendieran.

- Lleva 12 cirugías, exclama….¨¡La fe en Dios y los milagros del CRIT!¨

- Aunque mi hijo no caminara, -continua- tengo la fortuna que mi hijo es feliz, que se ha integrado lo más que puede a la sociedad a pesar de su condición, en el CRIT, le dan atención medica, neurológica, pediatra, psicología, dentista, enfermera, y un medio acompañante al que se ve una vez por mes y lo manda al especialista si necesita.

Y refiere que su hijo es un milagro de vida, ya que nació a los cuatro meses y medio de su embarazo, y midió apenas 23 centímetros, milagro que lograron los doctores del hospital del IMSS en León, Guanajuato y que aquí en Altamira, una institución especializada y altruista como es el CRIT la apoya en todo lo que se refiere a su “Ángel”.

La cuestionamos sobre el por qué no aborda el autobús que hay de Tampico al CRIT, en lugar de viajar tan incomoda con su hijo en brazos en el carro, manifestando que el traslado de un vehículo a otro es muy molesto porque va cargando al pequeño., y que el autobús no llega hasta el CRIT, y de regreso, el camión la deja mas lejos que el carro.

Cambia su rostro, expresando cansancio y comenta de las peripecias que tiene que realizar con su niño en brazos y la pesada mochila donde lleva todo lo que pudiera necesitar; esta por concluir el recorrido y llegar a la parada final del carro donde nos tenemos que bajar.

Llegamos hasta la terminal del recorrido, y me apresto a ayudarla con la mochila, -por eso se que esta pesada-, y nos encaminamos hacia los mercados de Tampico, donde se encuentra la rampa de la ruta isleta, esto a un costado de la ex estación del ferrocarril, bajando por la calle Rivera, identificándome como reportera, y aunque va con prisa, acepta platicar mas de su caso, me obsequia unos minutos mientras caminamos.

Viene de Tampico Alto, Veracruz, a casi dos horas y media de distancia porque tiene que abordar cuatro unidades y atravesar el rio Panuco en una lanchita; primero, explica, agarro el carro de Tampico Alto al paso del Humo, luego la lanchita atravesando el rio, ya en la Isleta Pérez, otro carro que me deja en el mercado y de ahí camino –casi un kilometro- a tomar el carro para Altamira y bajarme en la parada donde nos recoge el microbús del CRIT, porque aun no hay un camión que nos deje en el CRIT…pasan de largo y tendría que caminar mucho mas.

Mira a su pequeño y comenta… “Ellos son el motorcito que nos hacen hacer todo”, y justifica, hay mucha gente igual que yo, que viene de muy lejos, y si, es muy pesado estar transbordando, me gasto un promedio de 200 pesos en pasajes, porque me vengo a las cinco de la mañana, dos veces a la semana; pero es poco porque mi hijo recibe la mejor atención.

Y enlista los servicios y atención que su niño recibe cada mes, y durante las visitas a su terapia dos veces a la semana; “Tiene atención medica, neurológica, pediatra, psicología, dentista, enfermería, un medio acompañante al que se ve una vez por mes y lo canaliza al especialista que requiere, el neurólogo consulta en la Bene, y la consulta me saldría carísima si tuviera que pagarla”, además, agrega, contamos con el apoyo para las necesidades de ellos, si no se cuenta con seguro social, como es mi caso.

Además agrega, “Le han proporcionado andador, férulas de pies y de manos, estudios, radiografías, el dentista…”

Llevamos dos años en el teletón, y el apoyo ha sido rápido.

Llegamos a la rampa del carro que va rumbo a la isleta Pérez y, nos despedimos mientras el niño dormía segura plácidamente en los brazos de su amorosa madre.