Impunidad....La sociedad mexicana ha padecido todo tipo de actos de impunidad....

Editorial / René Martínez Bravo / Noviembre 11, 2014

La sociedad mexicana ha padecido todo tipo de actos de impunidad, esa ha sido una de las grandes y más ancestrales dolencias tan arraigadas como ninguna otra, que no son pocas en nuestra historia desde todos los tiempos.

Como las enfermedades que no son atendidas en tiempo y forma, cual tumor canceroso en nuestros cuerpos, en este ejemplo, pareciera que nuestra sociedad se encuentra en “etapa terminal”, válgame este término.

Y es que, estamos inmersos en una falta de valores, que no supimos cuando es que perdimos el rumbo, agravándose año tras año, día tras día, hasta que nos sumimos en la oscuridad total, producto de la indiferencia social, despreocupándonos del bien común, cambiándolo por el interés personal… individual… de grupo.

Así hemos visto como se degrada un oficio, el de la política, que debería ser noble, de excepcionales valores en beneficio de toda una sociedad ávida de bienestar y justicia. Los políticos ahora son más cínicos, sinvergüenzas y rateros siempre lo han sido, al menos en México, claro, con sus muy raras excepciones.

Cada año electoral somos testigos de la manera tan bizarra, cruel y despiadada en que se pelea la clase política, de todos los partidos, por conseguir la nominación para tal o cual posición de elección popular.

Verdaderas batallas campales protagonizan los aspirantes a una curul en el senado, congreso, gubernatura o alcaldía, todo con el fin de lograr el poder y la oportunidad de realizar jugosos negocios, mas no, para la prosperidad de sus representados.

Abusando del ejercicio del poder (los políticos y sus compadres) se tapan con la misma cobija, llevando la impunidad a su máxima expresión, manejan la justicia a su antojo, maquillan cifras y se adjudican contratos millonarios a su también, lo dicho, están seguros de que jamás serán castigados por sus raterías, pero ahora, son también cínicos, no tienen el cuidado de limpiar el tiradero que dejan a su paso, no les importa o son pendejos, de cualquier forma, eso se da gracias a la impunidad.

Lo anterior es referente a los políticos, podría comentar muchas situaciones más usándolos como ejemplo, pero no alcanzaría ningún espacio para plasmarlo.

La sociedad se encuentra acorralada por tres grandes amenazas, los políticos y funcionarios, las autoridades policiales y judiciales y los delincuentes, ni para donde correr, y todos ellos resguardados por la impunidad que nos aniquila. Así pueden robar, violar, matar, encarcelar y dañar a quien se les antoje, total, quien los enjuicia si ellos tienen el poder y la ley en sus manos.

Para muestra un botón, la situación actual en nuestro pobre país, no hay entidad federativa, ni municipio que no haya sido saqueado y su gente ignorada, gente que solo cuando buscan su voto son consentidos, luego, nada…solo el olvido.

Ningún partido, sea del color que sea, se salva, lo hemos estado viendo todos los días, que triste que los mexicanos tengamos que soportar esta situación, y lo que falta por ver, que Dios nos coja confesados, no cree usted?

Impunidad es una excepción de castigo o escape de la multa que implica una falta o delito. En el derecho internacional de los derechos humanos, se refiere a la imposibilidad de llevar a los violadores de los derechos humanos ante la justicia y, como tal, constituye en sí misma una negación a sus víctimas de su derecho a ser reparadas. La impunidad es especialmente común en países que carecen de una tradición del imperio de la ley, sufren corrupción política o tienen arraigados sistemas de mecenazgo político, o donde el poder judicial es débil o las fuerzas de seguridad están protegidas por jurisdicciones especiales o inmunidades.

El Conjunto de principios para la protección y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad, promulgado por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 8 de febrero de 2005, define la impunidad como:

La inexistencia, de hecho o de derecho de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas apropiadas, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas.[]

El primer principio del mismo documento establece que:

La impunidad constituye una infracción de las obligaciones que tienen los Estados de investigar las violaciones, adoptar medidas apropiadas respecto de sus autores, especialmente en la esfera de la justicia, para que las personas sospechosas de responsabilidad penal sean procesadas, juzgadas y condenadas a penas apropiadas, de garantizar a las víctimas recursos eficaces y la reparación de los perjuicios sufridos de garantizar el derecho inalienable a conocer la verdad y de tomar todas las medidas necesarias para evitar la repetición de dichas violaciones, comisiones de la verdad y reconciliación [comisiones de son frecuentemente establecidas por naciones que vienen saliendo de periodos marcados por las violaciones a los derechos humanos —golpes de estado, dictaduras militares y guerras civiles, etc.—– con el fin de esclarecer los eventos del pasado. Si bien este tipo de mecanismos pueden ayudar en el procesamiento final de los crímenes y el castigo de los culpables, a menudo han sido criticados por la perpetuación de la impunidad al permitir que los infractores busquen la protección en las leyes de amnistía que hayan sido promulgadas.

El objetivo principal del Estatuto de Roma, constitutiva de la Corte Penal Internacional, que fue adoptada el 17 de julio de 1998 y entró en vigencia el 1 de julio de 2002, es "poner fin a la impunidad de los autores de esos crímenes y a contribuir así a la prevención de nuevos crímenes".[]