Enseñan Pueblos Magicos un fragmento de Tamaulipas

Cultura / Redacción / Julio 20, 2016

CD. VICTORIA, Tamaulipas.- Si lo que quiere el visitante en estas vacaciones de verano es conocer la historia, cultura y tradiciones de Tamaulipas, lo mejor para ello es visitar sus Pueblos Mágicos, Tula y Mier, considerados ventana a la historia de la región.

Tula

Nombrado Pueblo Mágico en el año 2011, Tula está ubicado en la Sierra Madre Oriental, en la parte suroeste de Tamaulipas. Es la ciudad más antigua del Estado, fundada el 22 de julio de 1617, por lo que no deben perderse las fiestas por el 399 aniversario de su fundación. Destaca por ser la única ciudad de Tamaulipas que se divide en barrios en lugar de colonias. Los visitantes llegan atraídos por sus coloridas casas, sus artesanías, sus festivales, sus danzas autóctonas y su deliciosa gastronomía.

El Centro Histórico de Tula es el lugar de reunión de los comerciantes. En la Plaza de Armas, se reúne la gente para disfrutar las sombras de las casuarinas y admirar el quiosco porfiriano y escuchar cuando el reloj de la torre de la iglesia anuncia las horas pasar.

Frente a la Plaza de Armas se encuentra el templo de San Antonio de Padua, construcción de estilo barroco que se remonta al siglo XVII. San Antonio es el santo a quienes le rezan quienes buscan pareja. Uno de los monumentos históricos más importantes de Tula es La Casa de la Cultura, conocida en el pasado como el Edificio de la Minerva y que fue una escuela secundaria hasta 1980 año en que pasó a ser el Centro de Artes y Artesanías y Casa de la Cultura.

A tan solo 9 kilómetros del Centro Histórico se encuentran vestigios de la cultura huasteca en la zona arqueológica de Tammapul, ubicada en un fértil valle situado entre las regiones tropical y semidesértica del municipio de Tula. En esta zona se encuentra la laguna de San Isidro, que debió de ser la principal fuente de alimento para quienes habitaron la región. Rodeado por picos altos de la Sierra Madre Oriental sobre este valle se cierne la niebla al amanecer, brindando un paisaje de extraordinaria belleza que confirma así el misterioso significado de su nombre huasteco: Tammapul, “Lugar de nieblas”.

Pasando a la deliciosa gastronomía, no pueden perderse el cabrito en su sangre, en salsa roja y a la manzana, el asado de puerco, el bistec ranchero y la barbacoa de pozo, pero lo típico a degustar son las enchiladas tultecas, elaboradas con tortillas rojas, papitas guisadas con zanahoria y chorizo, cubiertas con cebolla, queso fresco, tomate y lechuga, que se ha convertido en el plato obligado a pedir en los restaurantes de Tula. Para el postre están sus dulces tradicionales, pero lo más buscado por los visitantes son sus nieves artesanales, elaboradas con frutos del desierto como el garambullo, la tuna, el granjeno, la pitaya, y la biznaga, por mencionar algunos.

Uno de los símbolos más representativos de Tamaulipas, es la cuera tulteca, o cuera tamaulipeca, chamarra elaborada a base de piel de venado, cabra, res o borrego, con adornos y flecos. Es una tradición que pasa de generación en generación desde 1916.

Su elaboración es a mano sobre medida y por encargo, y cuya elaboración artesanal puede tardar varios días. Los dibujos se hacen con plantillas que se trazan, recortan y cosen. También se llegan a elaborar faldas, blusas, chaparreras, botas y accesorios como bolsas, carteras, llaveros, entre otros.

Mier

Municipio fundado el 06 de marzo de 1753 bajo el nombre de la Villa de Mier por José de Escandón y Helguera, Conde de Sierra Gorda bajo la advocación de la Purísima Concepción, con 19 familias que fueron ascendiendo a 39 con 274 personas.

Fue en el año 2007 que lo declararon Pueblo Mágico, convirtiéndose con esta distinción en el primer Pueblo Mágico de la frontera. Su riqueza en historia está ligada con la valentía de sus habitantes durante la independencia de Texas entre 1835 y 1836 y el estallido de la guerra entre Estados Unidos y México, donde entraban tropas de texanos que querían apropiarse de las tierras de mexicanos.

Una de sus edificaciones más simbólicas es la Casa de los Frijoles Pintos, lugar donde en 1842 se llevó a cabo una acción de armas ante el ejército norteamericano. La historia cuenta que solamente serían fusilados uno de cada diez prisioneros y para ello se colocaron 176 frijoles pintos y 17 frijoles negros en un recipiente y el prisionero que sacara el frijol negro, sería fusilado

Otro lugar para visitar es la Plaza Hidalgo, conocida también como Plaza de San Juan. A sus alrededores está la Capilla de San Juan, construida con piedra en 1835. Debido a su relevancia historica y arquitectónica, sólo se abre una vez a la semana, en festividades y ocasiones especiales. A un costado está ubicada la Casa de la Cultura, edificio histórico de estilo colonial, donde se llevan a cabo exposiciones artísticas y talleres. En su segundo piso hay un museo donde se encuentra el Archivo Histórico Municipal.

ero una de sus más destacadas obras arquitectónicas es la Parroquia de la Purísima Concepción, inaugurada en 1795. Está construida principalmente de piedra arenisca, la cual consta de tres naves. Su fachada, decorada con piedra labrada y de varios relieves, es el marco ideal para una puerta de medio punto

La gastronomía mierense es muy variada. Algunos de los platillos típicos son la milanesa de res, el caldillo fiscaleño, el cabrito en salsa, el machacado con huevo a la mexicana, el cortadillo, las tortillas de harina y tamales de elote, de venado, de jabalí o de acelgas con queso. Después de una buena comida, viene el postre, y en Mier su panadería es exquisita. Vale la pena probar el pan de semita, pan de campo, empanadas de cajeta y calabaza, pan de elote y pan de polvo o polvorones.

Uno de los atractivos de Mier es su caza y pesca deportiva. Situada a pocos kilómetros del norte de Mier, se localiza la presa más grande de Tamaulipas, la presa Falcón. Sirve de división entre México y Estados Unidos y además de la pesca deportiva, también se presta para practicar diversos deportes acuáticos.

El Río Bravo, frontera natural con Estados Unidos, se encuentra muy cerca de Mier. Los ríos Álamo y San Juan están a unas cuántas calles de la plaza principal. El río Álamo desemboca en la presa las Blancas, espacio ideal para la pesca deportiva, donde se pueden pescar especies como la lobina negra, la carpa y la mojarra. Por su fauna abundante, cazadores nacionales e internacionales llegan a buscar trofeos de caza con especies variadas como el marrano alzado, el venado cola blanca, la codorniz y la paloma de ala blanca.