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MAKI: HISTORIA DE UNA TRAICIÓN

Columnistas / Carlos Gerardo Cortés García. / Enero 11, 2018

A continuación, le voy a platicar una historia que los reynosenses recuerdan, y de la cual se duelen un día sí y al día siguiente también, tras estar viviendo los últimos meses bajo la tutela de una administración fallida, un gobierno al que le quedan todos los adjetivos que Usted le quiera poner, pero que por lo menos los de abusivo, fallido, nepotista, hambriento e ignorante, le vienen como anillo al dedo.

La triste historia de Reynosa, la que le voy a narrar, comprende esta última etapa de la ciudad, iniciada el pasado 5 de junio de 2016, fecha qué si hubiera la posibilidad de regresar en una máquina del tiempo, más de un millón de habitantes pujarían por desaparecerla de la historia de la Ciudad.

Y si, ese fatal día ganó Maki Ortiz Domínguez la Presidencia Municipal, en una elección en que muchos, por no decir todos, daban como ganador de la elección municipal al priísta Ernesto Robinson Terán y en el Gobierno de Tamaulipas al hoy titular del ejecutivo del estado de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca.

Ese era el escenario que debió haberse vivido. Maki se fue a dormir ese día con la información de que había perdido, pero al amanecer le dijeron que “dijo su mamá que siempre no”. Y es que Maki ganó por dos circunstancias: primero, el voto logrado por el hoy mandatario estatal que la puso más cerca del triunfo y, segundo, la traición entre priístas, la que le cuento a continuación.

Los ciudadanos reynosenses no contában con la astucia del entonces alcalde José Elías Leal, quién enloquecido y ensoberbecido de poder, pactó con la candidata del PAN a fin de que le cubriera las espaldas ante las múltiples trapacerías que José hizo con los recursos públicos que debió haber administrado en beneficio de la ciudad, y que se llevó y usó en beneficio personal.

De otra forma, nadie nos explicamos entonces qué con tantas pruebas de desvíos y abusos por parte de Elías Leal, Maki no lo haya denunciado y llevarlo al banquillo de los acusados para hacerlo vomitar lo que el ex alcalde se comió, que, evidentemente, no era de él y que era muchísimo dinero. De ello, su papá, Don José Elías Maciel, y su hija María José Elías Mendoza, hasta la fecha se deben sentir muy avergonzados de los lazos sanguíneos que los unen con el hoy ex alcalde, acusado de ladrón.

Regresando a nuestra historia, el día D, el día de esa elección estatal, el 5 de junio de 2016, ocurrió lo que José Elías Leal ya tenía planeado: operó en contra de su propio partido, el PRI, y de quien lo hizo alcalde: Egidio Torre Cantú. José pactó con Maki, con quien por cierto lo une una amistad de familia de muchos años. Entre Maki e Irene Elías Leal, hermana de José y de Luis Elías Leal, existe una amistad a toda prueba que superó el tiempo y las lealtades políticas, pero no los secretos: ya todo Reynosa sabe que son socias en varios jugosos negocios y que Maki evitó que José Elías Leal fuera a la cárcel, al pagar, por ejemplo, más de 28 millones de pesos de Impuesto Sobre la Renta que José retuvo a los trabajadores y no los enteró al Servicio de Administración Tributaria. Maki los pago y nunca, hasta hoy, ha informado en donde quedó ese dinero que debió haber sido aplicado en beneficio de la ciudad, lo que evidentemente no ocurrió.

Y entonces, hoy, Maki despacha, a pesar de los reynosenses, en la Presidencia Municipal, desde donde ha hecho y desecho a su antojo con el presupuesto, colocando a sus súbditos y socios en puestos clave de la administración que le han permitido hacer, deshacer y enriquecerse a costa del presupuesto público, mientras la ciudad se desmorona peligrosamente, y se muere entre la contaminación, el excremento, la basura y los cobros excesivos por parte de la administración municipal. Maki, además, puso a su graciosísimo heredero, al orgullo de su nepotismo, al tal Carlitos Peña Ortiz, al frente del DIF Municipal, el único varón por cierto que dirige algún DIF municipal en Tamaulipas, y le dio permiso y patente de corzo para meter las manos a la caja de las galletas.

También se hizo aliada de los tricolores y no hay evento del PRI al que Maki no vaya y se le vea contenta intercambiando puntos de vista y sonoras carcajadas.

Ejemplo de los abusos de Maki desde el Ayuntamiento es que ordenó que se le subiera la renta al doble a su cuñada, la hermana de Carlos su esposo, propietaria del edificio sede de la oficina de pasaportes en la ciudad, pasando de pagar 40 mil pesos mensuales, como lo dejó Elías Leal, a más de 80 mil del águila por mes. Esto sin contar que la remodelación de este edificio que se encontraba prácticamente en ruinas lo pagó el Ayuntamiento de Elías Leal a “fondo perdido”, lo que significa que la dueña no invirtió un solo centavo en dicha remodelación. ¿A cambio de qué? Sólo José, Luis Carlos, Maki y la dueña del edificio lo saben.

Por cierto, sobra decir que la fama pública del primer consorte de Reynosa, se compone de varios capítulos vergonzosos. Primero, sus amigos de infancia lo acusan de tener un carácter irascible que sólo Maki aguanta. Me cuentan qué de joven, en un torneo de tenis en donde el consorte perdió, frustrado, golpeó la raqueta en la pared hasta que terminó por romperla. De ese tamaño son los arranques e iras de Luis Carlos. También es público y notorio el cese de Luis Carlos de la Delegación de CAPUFE en Tamaulipas, por “muy malos manejos administrativos”, cuando Maki le consiguió “la chamba” cuando ella despachaba como Subsecretaria de Salud en el Gobierno de Calderón. Nada de nepotismo. Eso nos queda claro.

Después, el esposo fue sancionado cuando se desempeñaba en el Instituto Mexicano del Seguro Social en Reynosa, como Sub delegado. Luis Carlos también debió dejar la chamba ante las acusaciones y quejas de los patrones, quienes ya estaban cansados de los malos modos y las transas de este pintoresco personaje.

En esta etapa, fue compañero de Luis Carlos el hoy Secretario Técnico del Ayuntamiento, Hugo Ramírez Treviño, quien intentó colocar a su esposa Cristina Zapata en le te$orería de COMAPA y lo logró durante 4 meses. Sin embargo, al salir corriendo Juan García Guerrero del organismo, también salió Cristina.

Ahora, surgió un nuevo escándalo para Luis Carlos Peña Garza, pero este a nivel nacional, que involucra al esposo de la alcaldesa, Maki Ortiz, y que lo acusa de ser copropietario de un predio de tres mil novecientos metros, en la zona de tolerancia de Reynosa, a menos de dos kilómetros de la frontera con Estados Unidos y en donde se han denunciado casos de prostitución infantil, prostitución forzada y trata de personas.

De acuerdo con una investigación, un recorrido y documentos obtenidos por el periodista Humberto Padgett, la propiedad fue producto de una donación que le realizaron a Luis Carlos, esposo de la alcaldesa, y a dos de sus cuñados, en 2012.

En el lugar se observan una suerte de cuartos o "cuarterías" que sirven como habitaciones de ocasión, además de una cantina llamada "La Chamba", que debieran contar con los permisos y condiciones para su operación. Son alrededor de 24 locales para el servicio sexual.  "Es un lugar tan conocido que hay cierta afluencia de turismo sexual, habitantes de Texas van a ese lugar, pagan por los servicios sexuales de personas que llegan por circuitos de esclavitud que parten de Centroamérica, al grado que le llaman el ' Boys Town' o ' Disneylandia", comentó el periodista en el noticiero nacional de Ciro Gómez Leyva.

Por lo pronto, la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas ya abrió senda carpeta de investigación para aclarar si el esposo de Maki merece ser castigado por estos delitos.

La actual administración, la que preside para tragedia de los reynosenses la chihuahuense Maki Ortiz Domínguez, huele a traición, a ineficiencia, a abuso, a hambre, a nepotismo, y aún así quiere reelegirse. Y si ella no fuera la candidata del PAN, seguramente volvería a traicionar a los suyos, a los panistas, como venganza por no haber sido seleccionada para buscar mantenerse tres años más al frente de la presidencia municipal, enriqueciéndose aún más, lo que de lograrlo sería una verdadera tragedia, de grandes proporciones, para los reynosenses.

PD. 1. Por cierto, la Auditoría Superior de la Federación debe auditar de inmediato en el Ayuntamiento de Reynosa el Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios, ya que desde el primero de octubre y hasta el mes de abril del 2017, se estaban erogando los recursos de este Fondo como gastos a comprobar, primero, a nombre del Municipio de Reynosa, Tamaulipas; luego, a nombre de Julia Karina García Castillo; y después, a nombre de Zulema del Carmen González Beas, Secretaria de Servicios Administrativos del Ayuntamiento. Estos dineros se usan para apoyo a los elementos de la Secretaría de Marina, Armada de México.

Sin embargo, por ser un fondo federal, los pagos deben ser nominativos al proveedor y por transferencia electrónica a efecto de garantizar la transparencia y eficiencia en el uso de los recursos.

Lamentablemente, hasta abril, las compras se hacían en efectivo lo que generó malos manejos y dio como resultado la inhabilitación de Julia Karina García Castillo por parte de la contraloría municipal. Y como resultado de ese desorden, ignorancia administrativa, y abuso del presupuesto, se estaban pagando $4,227,210.69 cuando por los mismos materiales y suministros, a partir de mayo de 2017, se empezó a pagar sólo $1,726,804.63, lo que genero un ahorro a este fondo por $2,500,406.06 mensuales. La pregunta es si el Contralor Alejandro de la Garza Vielma, la tesorera Esmeralda Chimal, la del Premio Maya, o la propia alcaldesa se beneficiaron de esos recursos, los cuales fueron del orden de los $17’502,842.42. ¿Dónde quedó la bolita? ¿Dónde quedó ese dinero? ¿Qué alguien nos explique?

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