Incógnita: Se lo llevan o se queda…

Columnistas / Oscar Contreras Nava / Octubre 12, 2017

El destino del ex gobernador Eugenio “Geño” Hernández Flores será definido este jueves por el Juez que lleva su caso y se espera que lo libere, aunque algunos abogados aseguran que después podría ser capturado por la Procuraduría General de la República, quien a su vez lo entregaría a la Interpol en alguno de los puentes internacionales que nos comunican con los Estados Unidos.

De esta manera terminaría la historia política de Geño Hernández, quien no se formó para ser político, ni administrador público y mucho menos gobernador de Tamaulipas. Más bien siempre soñó con ser un destacado empresario de la construcción y del sector inmobiliario, y tener una compañía que trascendiera las fronteras del estado.

Sin embargo, el destino lo llevó a conocer al ex gobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba, quien fascinado por su personalidad le cambió su devenir, de tal manera que sin tener una idea de lo que implicaba estar al frente de una responsabilidad pública, lo hizo primero diputado federal, presidente municipal de Victoria y luego gobernador del estado.

Todo en menos de cinco años. El objetivo era cambiar la clase política de Tamaulipas con caras nuevas, con origen empresarial, que estuvieran educados en escuelas y universidades privadas. Que no estuvieran maleados por el pasado y principalmente que no tuvieran carrera política.

Es decir, que no tuvieran ideología, ni respeto por las instituciones o la sociedad. Así el PRI de Yarrington le respaldó su fugaz carrera política sin tener militancia, trabajo de partido o cargo alguno y después, lo hizo candidato al gobierno del estado sin respetar sus propias reglas, ya que Hernández Flores no cumplía con el mínimo de años de militancia dentro del tricolor para ocupar esa candidatura.

Por ello a Geño se le hizo fácil todo. Su carisma y trato directo con las personas lo ayudaron a ganarse la preferencia electoral de los ciudadanos y nunca supo el costo político que se tenía para obtener una candidatura, es más nunca le importó, por eso cuando estuvo al frente del gobierno colocó a sus amigos en las principales dependencias, pero sin tener vocación y el suficiente conocimiento para actuar con responsabilidad y de manera honesta en el servicio público.

Es evidente que al amparo del poder, él y su familia se dedicaron a los negocios y el manejo de la política se la dio a sus operadores, quienes compraban o amenazaban, a quienes se oponían a su proyecto.

Con la captura de Eugenio Hernández Flores en Tamaulipas se acaban 24 años de corrupción, de complicidad con la delincuencia, de subejercicios en el gasto público, de obras fantasmas y desviación de recursos; de la imposición de actores políticos y funcionarios sin vocación, ni escrúpulos; de fraudes, robos y apropiación de terrenos del gobierno.

Se acaba un proyecto que a los tamaulipecos los volvió más pobres; más inseguros por la angustia y el terror que provoca vivir con la violencia; sin esperanza de un futuro mejor, porque nunca sentaron las bases para tener más y mejores oportunidades para todos y en especial, se acaba la injusticia, la omisión y la impunidad con la que gobernó el PRI en los últimos 24 años en el estado.

Para finalizar, al darse a conocer que Eduardo Hernández Chavarría renunció a su militancia dentro del PRI, los bonos políticos de Alejandro Rábago Hernández crecieron rumbo a la candidatura a la diputación federal o la presidencia municipal de Tampico.

Y es que ahora se sabe que José Antonio Marín Flores será el dirigente municipal del PRI en Tampico y es uno de los más leales colaboradores de Rábago Hernández por lo que tiene casi segura alguna de las dos candidaturas para competir el próximo año.

Es importante comentar que Alejandro cuenta con la suficiente experiencia electoral y política, para ser candidato a cualquiera de estas dos posiciones y además, conoce a los principales dirigentes de las colonias de Tampico con los cuales ha trabajado en más de cinco o seis campañas electorales.

Es por ello que el escenario tampiqueño se torna muy interesante, ya que si Eduardo Hernández Chavarría es aceptado por los panistas del puerto como su candidato a la alcaldía, es posible que se enfrente a Alejandro Rábago Hernández, quien también podría ganar.

Apunte final. La instrucción fue bajada por el conducto que todos los alcaldes conocen y nadie debía moverse para buscar recursos normales o extraordinarios en la Cámara de Diputados, porque el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca está operando directamente esta negociación y nadie debe entorpecer su labor.

Se tiene información que sus gestiones van por buen camino, que logrará un buen presupuesto, pero si no avanza o progresa especialmente en una ciudad o dos, será por culpa de los acelerados o sus negociaciones fuera del plan inicial y establecido. Así de simple.

https://oscarcontrerastamaulipeco.mx/